Epicondilitis lateral fisioterapia
La epicondilitis lateral, conocida popularmente como “codo de tenista”, es una de las causas más frecuentes de dolor en la parte externa del codo. Aunque suele relacionarse con deportes de raqueta, también aparece en personas que trabajan muchas horas con computador, herramientas manuales o actividades repetitivas del brazo. Un artículo reciente publicado en el prestigioso New England Journal of Medicine revisó la evidencia más actual sobre esta condición y dejó conclusiones importantes para fisioterapeutas y pacientes.
¿Qué es realmente la epicondilitis lateral?
A pesar de su nombre, no se trata principalmente de una inflamación, sino de una tendinopatía degenerativa. El problema ocurre en los tendones extensores de la muñeca, especialmente en el tendón extensor radial corto del carpo, que se inserta en el epicóndilo lateral del codo.
Los estudios histológicos muestran:
Degeneración del colágeno.
Desorganización del tejido tendinoso.
Aumento de fibroblastos.
Cambios vasculares.
Presencia de algunas sustancias inflamatorias.
En términos simples, el tendón pierde calidad y capacidad para tolerar carga.
Síntomas principales
El cuadro suele aparecer de forma gradual, sin un golpe o trauma específico. Los síntomas más frecuentes son:
Dolor en la parte externa del codo.
Molestia al levantar objetos, incluso livianos.
Dolor al agarrar, cargar o girar objetos.
Disminución de fuerza.
Dolor al extender la muñeca contra resistencia.
Un hallazgo clásico en la evaluación fisioterapéutica es el dolor durante el test de Thomsen, donde el paciente intenta extender la muñeca mientras el examinador aplica resistencia.
El dato más importante: suele mejorar sola
Uno de los mensajes más relevantes del artículo es que la epicondilitis lateral tiene un pronóstico favorable.
En la mayoría de personas:
Mejora espontáneamente.
Se resuelve entre 6 y 24 meses con fisioterapia.
No requiere cirugía.
Además, el estudio recalca algo clave para los pacientes:
Esto cambia completamente la forma tradicional de manejar esta lesión, donde antes se recomendaba reposo absoluto.
¿Sirven las férulas o coderas?
La evidencia es limitada.
Las férulas de muñeca y bandas de descarga en antebrazo son muy utilizadas, pero los estudios muestran beneficios modestos o inexistentes a largo plazo.
Pueden ayudar temporalmente en algunos pacientes, especialmente durante actividades dolorosas, pero no parecen superiores a la fisioterapia.
¿Qué pasa con las infiltraciones?
Las infiltraciones con corticoides continúan siendo muy comunes, pero el artículo hace una advertencia importante:
Sí alivian el dolor a corto plazo.
Pero pueden empeorar los resultados a largo plazo.
En estudios comparativos:
A las 6 semanas, los pacientes infiltrados mejoraban más rápido.
Pero al año tenían más dolor y peor función que quienes no recibieron infiltración.
Además, los corticoides pueden:
Debilitar el tendón.
Disminuir producción de colágeno.
Generar atrofia de piel y tejido subcutáneo.
Por eso, actualmente muchos expertos recomiendan evitar infiltraciones repetidas.
¿El plasma rico en plaquetas funciona?
La evidencia sigue siendo contradictoria.
Aunque inicialmente se pensó que el plasma rico en plaquetas (PRP) podía estimular la reparación del tendón, revisiones más recientes muestran que:
No existen diferencias claras frente a placebo o corticoides.
Los beneficios no son consistentes.
Actualmente no hay suficiente evidencia fuerte para recomendarlo de rutina.
Punción seca y otras terapias
La punción seca ha mostrado algunos resultados prometedores en comparación con infiltraciones, especialmente en mejoría funcional a mediano plazo.
También se han estudiado:
Acupuntura.
Ondas acústicas.
Láser.
Terapias electromagnéticas.
Toxina botulínica.
Pero la calidad de evidencia todavía es baja o inconsistente.
Conclusiones
La evidencia actual cambia varios conceptos tradicionales sobre el “codo de tenista”. Los puntos más importantes son:
La epicondilitis lateral suele mejorar sola.
El reposo absoluto no es necesario.
El movimiento y la carga controlada son seguros.
La fisioterapia puede ayudar a reducir dolor y mejorar función.
Las infiltraciones con corticoides alivian rápido, pero pueden empeorar el pronóstico a largo plazo.
Las imágenes diagnósticas rara vez son necesarias.
La cirugía debe reservarse para casos persistentes y poco frecuentes.
Desde la fisioterapia moderna, el enfoque más importante es educar al paciente, controlar progresivamente la carga y recuperar la función del brazo sin miedo al movimiento.

