Dolor plantar del talón
El dolor plantar del talón es una de las afecciones musculoesqueléticas más frecuentes y limitantes del pie y el tobillo. Habitualmente aparece como dolor en la parte inferior del talón, especialmente intenso durante los primeros pasos después de un periodo de reposo, y puede empeorar con la marcha o la permanencia prolongada de pie. Aunque suele denominarse fascitis plantar, la evidencia actual plantea que no se trata simplemente de un proceso inflamatorio, sino de una condición en la que intervienen factores mecánicos, de carga, comportamiento y aspectos psicosociales.
¿Qué tan frecuente es?
El estudio señala que el dolor plantar del talón puede afectar aproximadamente al 10% de determinadas poblaciones, aunque los estudios disponibles muestran cifras entre 0,4% y 17,5%. En una investigación realizada en adultos de Estados Unidos, el 11,1% informó este problema, mientras que un estudio británico encontró una prevalencia del 9,6% en personas mayores de 50 años. Además del dolor, puede producir limitaciones importantes para caminar, realizar actividades cotidianas, practicar ejercicio y trabajar.
Su evolución puede ser prolongada. Aunque algunas personas mejoran con el tiempo, un seguimiento de varios años encontró que solo alrededor del 54% estaba libre de síntomas después de casi una década. Por ello, esperar simplemente a que desaparezca el dolor no siempre representa la mejor estrategia.
¿Cuál es el tratamiento recomendado?
La revisión propone un modelo de atención escalonada, comenzando con un tratamiento fisioterapéutico básico durante aproximadamente 4 a 6 semanas. Este abordaje combina tres elementos principales: vendaje del pie, estiramiento específico de la fascia plantar y educación individualizada del paciente. También recomienda revisar el calzado, la carga física y las enfermedades asociadas que puedan influir en el problema.
El vendaje tipo Low-Dye puede ayudar a modificar la distribución de las presiones plantares y disminuir la tensión sobre la fascia. El estiramiento de la fascia plantar cuenta con evidencia favorable, especialmente en las primeras etapas de la afección. La educación, por su parte, busca que el paciente comprenda qué ocurre, cómo controlar las cargas y cómo continuar realizando actividades físicas sin agravar los síntomas.
La recomendación no consiste necesariamente en suspender toda actividad. Cuando correr, caminar o permanecer mucho tiempo de pie aumenta el dolor, puede ser preferible modificar temporalmente esas actividades y sustituirlas por opciones que mantengan la condición física con menor carga sobre el pie. También deben considerarse el descanso, el sueño, la alimentación y otros factores relacionados con el bienestar, aunque el estudio aclara que todavía no existe evidencia cuantitativa suficiente para afirmar que modificar estos factores por sí solo acelere la recuperación.
¿Qué ocurre si el tratamiento inicial no es suficiente?
Si después de 4 a 6 semanas no existe una mejoría clínicamente significativa, la revisión propone considerar terapia de ondas de choque como siguiente alternativa. La evidencia muestra resultados favorables, particularmente para disminuir el dolor de los primeros pasos. Si los síntomas continúan, pueden considerarse ortesis plantares personalizadas, siempre como complemento del tratamiento y no como sustituto de las medidas principales.
Es importante destacar que la evidencia actual no respalda las infiltraciones como parte del tratamiento inicial. Los autores consideran que su eficacia específica todavía no está suficientemente demostrada.

